Cómo juzgarlo

O el encuadre está sobre la persona, o no lo está

Toda herramienta que convierte una grabación horizontal en un clip vertical tiene que decidir, muchas veces por segundo, qué porción de la imagen conserva. Cuando acierta, nadie lo nota. Cuando falla, acabas con un clip de la mano de alguien mientras una voz habla fuera de cuadro. Así se comprueba cuál de las dos estás comprando, antes de haber cortado cincuenta clips con ella.

Cuatro formas de equivocarse

No son igual de frecuentes, y solo la primera se nota en una imagen congelada.

Sigue el movimiento en lugar de a quien habla

Algo brillante se mueve (una mano, un móvil levantado hacia el objetivo, un producto que se gira) y el encuadre se va con ello. La cara sale por arriba y el clip se convierte en un primer plano de un objeto mientras la persona lo explica desde fuera de cuadro. Es el fallo más común y el más fácil de provocar.

Se desplaza aunque no pase nada

La respuesta de un detector de caras se mueve un poco en cada fotograma aunque la persona esté quieta. Un recorte que la sigue directamente hereda ese temblor y se desliza despacio por el plano. Se ve como una panorámica lenta que nadie pidió, y se nota sobre todo con cámara fija, donde el fondo te da una referencia.

Arrastra la inercia a través de un corte

El montaje corta a otro ángulo, o a otra persona. Aquello que el recorte seguía ya no existe, pero él sigue yendo hacia donde iba y llega a ninguna parte: el primer segundo de cada plano nuevo queda encuadrado sobre una habitación vacía, y solo entonces se corrige.

No tiene a quién seguir y busca igualmente

Diapositivas, gameplay, una grabación de pantalla, un plano general de una sala. No hay sujeto, y la respuesta correcta es mantener el encuadre quieto. Una herramienta que se empeña en encontrar uno se pondrá a vagar por la imagen buscando una cara que no está.

Dos planos, dos sujetos El montaje cambia de ángulo. Un recorte que arrastra su inercia llega a una sala vacía; uno que se reinicia en el corte ya está sobre quien habla ahora.
Ni cara ni palabras Aquí no hay sujeto. La pregunta no es adónde apuntar, sino si conviene moverse.

La prueba de dos minutos

Cuatro clips cortos, una pregunta cada uno. Hazla con cualquier herramienta, esta incluida.

  1. Algo levantado hacia la cámara.Cualquier momento en que quien habla alza un objeto. ¿La cabeza sigue en la imagen, o el encuadre se va al objeto?
  2. Un corte seco entre dos planos.Un momento en que el montaje cambia de ángulo. ¿El primer fotograma tras el corte ya está bien encuadrado, o se desliza hasta su sitio?
  3. Dos personas en pantalla.Si están lo bastante cerca para caber las dos, ¿están las dos en cuadro? Si están en extremos opuestos, ¿mantiene el plano abierto, o elige a una y convierte la conversación en un monólogo?
  4. Ninguna persona.Diapositivas, una grabación de pantalla, un plano general. ¿Se queda quieto, o se desplaza?

Míralos los cuatro sin sonido. Ahí está todo el truco. Con el audio, tu cabeza rellena dónde está quien habla y perdona un encuadre que lo ha perdido; en silencio ves exactamente lo que ve alguien que está deslizando, que es una imagen que se explica sola o no.

El caso en el que recortar es la respuesta equivocada

La cuarta prueba merece detenerse, porque a veces lo correcto es no recortar.

Una playa llena de gente con olas detrás. Un escenario con un grupo tocando. Una calle. La imagen está llena de movimiento y nada de eso es el sujeto, porque no hay sujeto, y una ventana de recorte colocada en cualquier punto está colocada al azar. Una herramienta que insista en elegir perseguirá lo último que se haya movido, y el resultado parece menos una cámara y más una avería.

Ahí la respuesta honesta es dejar de recortar. Conservar el cuadro entero y rellenar los lados: el espectador ve la escena tal como se grabó, en vez de una ventana estrecha sobre un rincón cualquiera. Cuesta altura de pantalla, y por eso no debe ser lo predeterminado, pero en ese material es la única respuesta que no es una suposición. Dos personas es la misma decisión en pequeño: si caben las dos en una ventana vertical, se quedan las dos; si están en extremos opuestos de una mesa no caben, y elegir a una es como una conversación se convierte en un monólogo.

Dos personas, habla una Un recorte centrado deja la mesa entre ellas. Cuando solo habla una, ahí es donde va el encuadre.

Cómo es una buena respuesta

Un recorte que funciona hace tres cosas poco vistosas. Decide por plano y no por fotograma, así un corte lo reinicia y el temblor no lo mueve. Prefiere a una persona antes que al movimiento, así una mano que cruza el objetivo no se lleva la cámara. Y cuando no encuentra a nadie deja de buscar y mantiene un encuadre razonable, porque una imagen quieta de la sala correcta vale más que una imagen en movimiento del rincón equivocado.

SnapDub lo decide así: las dos personas si caben las dos, el plano abierto si no caben, y el plano abierto también cuando la imagen está cargada y nadie en ella es el sujeto. Si se equivoca con tu material, preferimos saberlo - cuéntanos qué hizo.

Dos páginas vecinas a esta: recorte vertical, sobre lo que un plano ancho pierde al pasar a vertical, y ganchos de vídeo, sobre dónde debería empezar un clip. Las dos están en inglés.

Preguntas frecuentes

Lo que la prueba deja en el aire

¿Por qué el encuadre sigue mi mano y no mi cara?

Porque el movimiento es lo más fácil de detectar y una cara quieta no lo es. Una mano que cruza el objetivo es grande, clara y rápida; una cara que no se mueve no es nada de eso, así que un recorte que puntúa el movimiento se va con la mano siempre. La solución no es un detector mejor, sino otra prioridad: decidir quién es el sujeto una vez por plano y que el movimiento dentro de ese plano no cambie nada.

¿Que el encuadre se deslice es un fallo o es así?

Es una decisión. La deriva viene de seguir la respuesta del detector fotograma a fotograma, y esa respuesta se mueve un poco aunque la persona no lo haga. Suavizarla no cuesta nada y la diferencia se ve en el primer plano con cámara fija que pruebes.

¿Qué debería pasar con dos personas en pantalla?

Depende de si caben. Si las dos entran en una ventana vertical, quedarse con ambas es lo correcto y cortar a una convierte una conversación en un monólogo. Si están en extremos opuestos de una mesa no caben, y algo hay que ceder: o una de las dos personas o el plano entero con los lados rellenados.

¿Cuánto material necesito para probar esto?

Un vídeo y cuatro momentos sacados de él. No estás midiendo precisión, estás buscando los cuatro fallos de arriba: cada uno se ve en un segundo o dos cuando sabes qué mirar, y sin sonido no se te escapa ninguno.

Haz la prueba con tu propio material

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